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León XIV a los formadores

«SIN SACRAMENTOS NO HAY VIDA CRISTITANA». León XIV ha reflexionado esta mañana sobre la formación cristiana, siguiendo un tema muy querido por San Pablo, ha recordado. En la sesión plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ha asemejado la tarea del formador más a la de “un padre capaz de engendrar en la fe”, que a la de un “pedagogo”. Y ha transmitido con Benedicto XVI que “sin sacramentos no hay vida cristiana”. Tras citar a san Pablo, el Sucesor de Pedro ha evocado que “después de la Resurrección, Jesús confía a los Apóstoles el mandato misionero diciéndoles que ‘hagan discípulos a todas las naciones’, que ‘los bauticen’ y que ‘les enseñen a observar sus mandamientos’ (cf. Mt 28,19-20)”. “Recuerdo estas expresiones”, ha subrayado, “porque en ellas encontramos resumidos otros elementos fundamentales de la misión del formador, que también quisiera subrayar”. “En primer lugar, la necesidad de favorecer itinerarios de vida constantes, envolventes y personales, que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, o a su redescubrimiento, porque sin ellos no hay vida cristiana (cf. Benedicto XVI, Exhort. ap. Sacramentum caritatis, 22 de febrero de 2007, 6)”. Continúa en Omnes

Dilexi te

«Dilexi te», primera Exhortación apostólica de León XIV. El Papa León XIV ha firmado Dilexi te, su primera Exhortación apostólica en la festividad de san Francisco de Asis. El texto será presentado el 9 de octubre. Esta mañana, 4 de octubre, día en que la Iglesia conmemora a San Francisco de Asís, a las 8:30, en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico, el Papa León XIV ha firmado su primera Exhortación Apostólica, titulada Dilexi te, «Te he amado», en presencia del arzobispo Edgar Peña Parra, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado Un texto que, según informaron hace varias semanas desde el Vaticano a la agencia Reuters, está centrado en el amor al prójimo y el cuidado de los pobres. El documento retoma un tema profundamente vinculado al espíritu franciscano y que ya fue eje del magisterio de su predecesor, el Papa Francisco. La exhortación se presenta como un estímulo pastoral: busca guiar e inspirar a los fieles hacia los valores del Evangelio de manera concreta y cercana a la vida cotidiana. Siguiendo el ejemplo de Evangelii Gaudium o Amoris Laetitia, León XIV profundiza y completa la obra iniciada por Francisco, adaptándola a los retos pastorales actuales. Más información: revista Omnes Foto: ©Vatican Media

La Virgen de Fátima

El día 13 de mayo es la festividad de Nuestra Señora de Fátima, en referencia a las apariciones de la Virgen María que ocurrieron en Fátima, Portugal, en 1917, a tres niños pastorcitos: Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto. Durante estas apariciones, la Virgen María transmitió mensajes de paz, conversión y esperanza para el mundo. Uno de los aspectos destacados de las apariciones de Fátima fue la solicitud de la Virgen María para que se rezara el Rosario diariamente por la paz en el mundo y la conversión de los pecadores. Información que puede ser de interés sobre la Virgen de Fátima.

Dignitas infinita

En el 75 aniversario de laDeclaración Universal de los Derechos humanos. La declaración DIGNITAS INFINITA recién publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe recoge los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia, que arraiga en el valor inconmensurable del hombre. Su intención no es elaborar un catálogo de todas las formas en que este se ve herido, sino arrojar luz sobre algunos fenómenos que, por motivos culturales o sociales, pueden pasar desapercibidos, a pesar de contradecir la dignidad humana. El texto responde a la invitación del Papa Francisco, que sugirió en Fratelli tutti prestar atención a las lesiones de la dignidad humana. Pero ¿por qué esa expresión, “dignidad infinita”? A algún comentador le ha parecido exagerada y ha señalado que, desde un prisma teológico, esa es la que pertenece propiamente a Dios. Ahora bien, el empleo del adjetivo no es casual: proviene de san Juan Pablo II, y Francisco lo ha hecho suyo para resaltar la importancia intrínseca del ser humano “más allá de toda circunstancia”, posición o cualidad, y recordar que su dignidad no depende de “la arbitrariedad individual o el reconocimiento social”. Más información: Aceprensa

Venite adoremus!

¡Venid, vamos a adorar! Al entrar en el estadio de fútbol de una ciudad inglesa, los aficionados son recibidos por una gran escultura de dos soldados, cada uno con uniforme distinto, que estrechan sus manos por encima de un balón. La escena representa un evento ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, conocido como «La tregua de Navidad». Se cuenta que, en la Nochebuena de 1914, se produjo un alto al fuego espontáneo en las trincheras que separaban a los dos ejércitos. Un bando hizo señales al otro, invitándolo a vivir una noche de paz, precisamente en aquella fecha que conmemoraba el nacimiento de Jesús. La iniciativa fue bien recibida: se reunieron militares de ambos lados, intercambiaron sencillos regalos, cantaron villancicos, se tomaron alguna foto de grupo e incluso jugaron un partido de fútbol. Uno de los villancicos que todos recuerdan haber escuchado o entonado aquella noche es el célebre Adeste fideles, composición del siglo XVIII, al parecer de un músico inglés. El hecho de que el canto original fuera en latín facilitó que pudieran entonarlo personas que no compartían idioma, acompañados por algunas gaitas. Este villancico, ahora conocido en todo el mundo, invita a quienes cantan y escuchan a unirse al grupo que acude a Belén —pastores, ángeles, magos— para adorar a Jesús recién nacido. «Navidad. Cantan: venite, venite…Vayamos, que Él ya ha nacido. Y, después de contemplar cómo María y José cuidan del Niño, me atrevo a sugerirte: mírale de nuevo, mírale sin descanso».

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